Ronquidos. Causas y consecuencias en la salud oral

Roncar es algo muy frecuente que puede sufrir cualquier persona y que se da en mayor medida en hombres que en mujeres. Según la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC) un 40% de los hombres roncan frente al  30% de las mujeres. Eso sí, aunque roncan más los hombres, la intensidad en decibelios puede ser la misma.

Como ves, muchísima gente ronca, pero muy poca le da la importancia que debería desde el punto de vista de la salud y, en concreto, de la salud oral. Quédate leyendo porque te vamos a contar los efectos que esta condición está teniendo sobre tu salud bucodental.

Causas del ronquido

El ronquido es un sonido difícil de confundir. ¡JJRRRRR…! ffffff ¡JJRRRRR…! ffffff. Roncar, por inofensivo que te parezca, no solo afecta al sueño de la persona que duerme contigo, sino que también puede convertirse en un problema de salud crónico en ciertos casos como es la apnea del sueño de la que ahora hablaremos.

Cuando dormimos, los tejidos blandos de la garganta se relajan. Estos tejidos vibran al pasar el aire por ellos y ahí, al tomar aire, surge el sonido. Como puedes observar existe una relación directa entre la noche y los ronquidos puesto que es cuando más relajados estamos. También puede darse el caso de que los tejidos se relajen tanto que obstruyan completamente o casi las vías respiratorias durante largos segundos, la llamada apnea del sueño. Cuando se observa apnea del sueño durante más de 10 segundos por la noche debe consultarse con el especialista porque puede acarrear graves problemas.

Las causas de los ronquidos son diversas. Las más comunes son: 

  • La propia anatomía: En ocasiones, la anatomía juega un importante papel a la hora de roncar. Personas con la garganta estrecha, un paladar grueso, una lengua demasiado grande en proporción a la boca, anomalías craneales o contar con unas grandes amígdalas muchas veces son la causa de los ronquidos. 
  • La obesidad o sobrepeso: Las personas con esta condición cuentan con más grasa depositada en la parte posterior de la garganta. Esto, como puedes imaginar, supone un estrechamiento de las vías respiratorias que da lugar a ronquidos Una disminución de peso reduce los ronquidos.
  • Problemas nasales: No respirar bien también tiene como consecuencia roncar. Las personas con congestión nasal crónica tienen el paso del aire obstruido y respiran con mayor dificultad. Esta situación también se da, aunque de forma temporal, en personas con sinusitis, alergias y resfriados.
  • Tabaco, drogas, alcohol o ingesta de sedantes: Todos las sustancias que relajan nuestro cuerpo también relajan los músculos de la garganta y provocan un aumento de los ronquidos.

Junto a estos factores hay que tener en cuenta:

-El género influye. Por estadística,los hombres roncan más.

-A partir de los 40 años es más común roncar.

-Mujeres embarazadas o con la menopausia tienen tendencia a roncar porque aumenta la laxitud de los músculos del cuello y el peso.

Consecuencias de roncar para la salud oral

Llegados aquí, ya sabes qué provoca los ronquidos y cuál es su resultado más grave. 

Ahora bien, ¿te has parado a pensar alguna vez que esto también afecta a tu salud oral? La principal consecuencia de roncar es que provoca sequedad bucal (xerostomía). La falta de un flujo salival derivada de los ronquidos tiene diversos efectos negativos en tu boca que serían: 

    • Halitosis o mal aliento: La saliva cumple una importante función de limpieza en nuestra boca. Además de ayudarnos a ingerir los alimentos, la saliva también limpia las células muertas que acumulan la lengua, las encías o las mejillas. Si estas células no se eliminan generan más olor.

 

  • Síndrome de la boca ardiente: Aunque existen varios motivos, la falta de saliva es uno de ellos. Este síndrome se caracteriza por sufrir una desagradable sensación de hormigueo, quemazón o ardor en zonas concretas de la boca como son los labios, la lengua o las encías.
  • Caries y gingivitis: Cuando comemos, los ácidos y trozos de alimentos se quedan por nuestra boca. Otra de las funciones de la saliva consiste en limpiar la boca de estas partículas evitando así enfermedades de las encías (gingivitis) o las caries.
  • Infecciones y llagas: La saliva mantiene a raya a bacterias y otros organismos. Cuando el flujo salival es insuficiente estas bacterias y organismos presentes en la boca proliferan de una forma demasiado rápida, dando lugar a llamas e infecciones. La candidiasis bucal se encuentra entre estas posibles infecciones y está desencadenada por una excesiva proliferación de levadura en la boca.

 

¿Qué puedes hacer si eres roncador habitual? Extremar tu higiene bucal y, en los casos crónicos, consultar con el especialista. Esperamos que te haya gustado el post y... ¡Nos vemos por el blog!

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